UN LIBRO PARA HOY

COLOQUIOS EN JERUSALÉN

"¿ Qué pasos pueden darse en el camino hacia Dios ?
 
C.M: En el caso de los jóvenes, un primer paso es la pregunta: ¿Qué tarea se me ha confiado en la vida? ¿Qué debo y qué puedo hacer? Quien pregunta de ese modo se convertirá en un colaborador de Dios en el mundo, sentirá que Dios lo necesita, lo sostiene y acompaña. […]. Deberíamos planificar el camino hacia Dios como planeamos una caminata o la ascensión de una montaña. Quien se lanza a subir una montaña también se entrena con anterioridad. Si lo único que hago es ver la televisión, si sólo estoy sentado constantemente frente al ordenador, los “músculos” del amor, de la imaginación y también de la relación con Dios se hacen cada vez más débiles. Creo que tenemos que hacer ejercicios. Tales ejercicios son oraciones, retiros, conversaciones, y acciones de compromiso social. Quien lo hace se acerca a Dios. Quien lo hace notará más tarde que se convierte en interlocutor de Dios.
Un paso en el camino hacia Dios podría ser comprometerse como “misionero”, vivir la propia “misión”. ¿Qué significa? Muchos de nosotros tenemos una vida magnífica en comparación con otros. Hay que aprender a regalar dicha a otras personas. Aunque esto no sucede de manera automática: del mismo modo como, por ejemplo, un vendedor de coches tiene que aprender su trabajo, también nosotros aprendemos a realizar nuestras tareas. ¿Cómo podemos transmitir nuestra fe, nuestro idealismo, nuestra confianza, nuestro amor a otros que están enfermos, que están solos, que no saben amar? […].
Por último, otro paso es contemplar. Cuando veo lo bello no puedo explicarlo, pero el asombro puede llevarme a Dios. Si entonces siento también que Él no puede dejarme caer y que me fortalece cuando las cosas se ponen difíciles o cuando asumo tareas temerarias, Él me sorprende una y otra vez. En el silencio, en la quietud, estando a la escucha, se llega muy cerca de Dios.
También podemos pelear con Dios como Jacob, dudar y luchar como Job, sufrir tristeza como Jesús y sus amigas Marta y María. También estos son caminos que nos llevan a Dios."
       

Extractos del libro “Coloquios nocturnos en Jerusalén”

Editorial San Pablo, Año 2008,

Entrevista del Padre Georg Sporschill  ( S.J. ) al Cardenal Carlo Maria Martini ( S.J ).

Escribir comentario

Comentarios: 0

SUBE CONMIGO

2. Amar es adaptarse

 

   Adaptarse es relacionarse con los demás, sin dominar y sin dejarse dominar. Es un proceso complejo, apto para describir más que para definir.

   El avance en el amor presupone, primero, no estar atado a sí mismo. Luego salir de su círculo y abrirse al mundo del prójimo. En una palabra, es un proceso de integración y ajuste en el medio humano en el que se vive.

 

   Nuestra desgracia es ésta: el ser humano tiende a adaptar todas las cosas a él mediante la racionalización, en lugar de adaptarse él a todo. Si no hacemos una severa autocrítica o si no permitimos que nos critiquen constructivamente, es casi seguro que llegaremos al abismo de la muerte, cargando todos los defectos congénitos de nuestra personalidad, habiendo ellos aumentado y crecido en el camino de nuestros días.

 

   Si las circunstancias ambientales no nos presionan, nosotros no cambiamos con el noviciado ni con los retiros o cursos. Hasta a Dios  mismo lo adaptamos a nuestra medida y deseos mediante sutiles racionalizaciones.

 

   He aqui nuestra desdicha: disponemos de un excelente equipo de mecanismos de defensa para recrearlo todo a nuestra medida.

 

   Pienso que hay dos instituciones que son verdaderas escuelas de transformación: el matrimonio y la fraternidad. Y lo son porque, por su propia estructura humana, ambas instituciones obligan a sus miembros a entrar en la interrelación de profundidad. Y al relacionarse, los miembros llegan al enfrentamiento y confrontación de sus diferentes rasgos de personalidad, y los obliga a superar sus diferencias sin invadir y sin dejarse avasallar.  

 

(...)

 

Pascua fraterna

 

   Morir es condición para vivir, dice el Evangelio: el que ama su vida la perderá (Jn 12, 25). Tanto  para la sabiduría evangélica como para las ciencias humana, el que se ama a sí mismo y sólo a sí mismo permanece en la muerte, es decir, en el infantilismo, solitariedad, infecundidad e infelicidad. Fue lo que le sucedió a Narciso, que de tanto  mirarse y admirarse a sí mismo en el reflejo del agua del jardín,  se descuidó , cayó y se ahogó. Símbolo trágico: el que siempre se busca a sí mismo está destinado al descontento y al vacío.

 

   En cambio, el que odia su vida la ganará (Jn 12,25). El que sea capaz de dar la vida, de renunciar a su círculo de valores e intereses, para adaptarse, ya entró en el reino de la madurez. Si queremos que un grano de trigo se convierta en un hermoso tallo, tendrá que cumplir previamente la condición de morir en el silencio del seno terrestre.

 

   La resurrección no se secuencia sino consecuencia de la muerte de Jesús.  La única fuente de donde  puede emanar la resurrección, la muerte. Dada la muerte, ipso facto se da la resurrección (Flp 2, 5-12).

 

   De esta cadena Juan deduce el último eslabón, señalando el carácter pascual de la fraternidad: nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a nuestros hermanos (1 Jn 3,14). Somos libres, maduros y felices porque renunciamos a nosotros mismos para adaptarnos.

 

Ignacio Larrañaga. Sube conmigo. Para los que viven en común. Ediciones Paulinas: Madrid, pp.179-189

  

Escribir comentario

Comentarios: 1
  • #1

    Mariela (viernes, 17 julio 2009 11:37)

    Este libro esta dirigido a la vida en comunidad, en un principio para comunidades religiosas pero también para todos los cristianos que esten integrados en Comunidades cristianas como grupos juveniles u otras agrupaciones de laicos.
    Expone una serie de ideas y orientaciones sobre la soledad, la fraternidad, las condiciones previas para amar, el amor y las relaciones interpersonales.
    Personalmente me ha dado luces sobre temas prácticos para la vida en común.

RECOMENDACIONES Y COMENTARIOS

Tu eres mi amado: La vida espiritual en un mundo secular.

NOUWEN, HENRI J. M

Madrid: 2003

Escribir comentario

Comentarios: 0